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Dos casos de ortodoncia, y cómo seguían cinco años después.

Enseñar un antes y un después es fácil. Lo que de verdad dice si una ortodoncia ha salido bien es cómo está esa boca años después de quitar el aparato.

Comparación de una misma boca antes y después del tratamiento de ortodoncia: arriba los incisivos apiñados y montados, abajo alineados

En la clínica tratamos la ortodoncia con la Dra. Eva María Azagra, y una de las preguntas que más nos hacen en la primera visita no es cuánto dura ni cuánto cuesta, sino otra: «¿y esto se me va a volver a torcer?». Es una duda razonable, porque casi todo el mundo conoce a alguien a quien le pasó.

Por eso hemos escogido dos casos tratados aquí, con sus fotografías reales. El primero enseña el cambio; el segundo, que es el interesante, enseña además cómo estaba la boca cinco años después de retirar la ortodoncia.

Caso 1: dientes apiñados que no encajaban al morder

En las fotos de partida se ve el problema con claridad: los dientes de arriba no tienen sitio suficiente, se montan unos sobre otros y la mordida no cierra como debería. No es solo una cuestión de estética. Un diente girado o montado sobre otro deja rincones donde el cepillo no llega, y ahí es donde acaban apareciendo las caries y la inflamación de encías.

Vista frontal antes del tratamiento: incisivos superiores apiñados y montados entre sí
Antes — vista frontal
Vista frontal al terminar el tratamiento: los dientes superiores e inferiores alineados y en contacto correcto
Después — vista frontal
Vista lateral antes del tratamiento: falta de espacio y dientes desalineados
Antes — vista lateral
Vista lateral al terminar el tratamiento: los dientes encajan correctamente al morder
Después — vista lateral

Al terminar, además de la alineación, lo que cambia es cómo encajan las dos arcadas al morder. Esa parte no se ve en una foto de sonrisa, pero es la que hace que el resultado se mantenga y que la masticación repartan bien todas las piezas.

Caso 2: dos fases, tres años de tratamiento y un control cinco años después

Este es un tratamiento empezado en la infancia, cuando el paciente aún estaba cambiando los dientes. En esa etapa no se trata de alinear por alinear: se trata de aprovechar que el hueso todavía está creciendo para corregir cosas que más tarde serían mucho más difíciles.

Diciembre de 2012, primera fase. Los incisivos superiores salen hacia fuera, hay falta de espacio y la mordida no cierra bien.

Vista lateral derecha al inicio del tratamiento, en 2012
Vista frontal al inicio del tratamiento, en 2012: incisivos superiores adelantados y falta de espacio
Vista lateral izquierda al inicio del tratamiento, en 2012

Noviembre de 2015, fin del tratamiento. Los dientes están colocados y las dos arcadas encajan.

Vista lateral derecha al terminar el tratamiento, en 2015
Vista frontal al terminar el tratamiento, en 2015: dientes alineados y mordida corregida
Vista lateral izquierda al terminar el tratamiento, en 2015

Cinco años después de retirar la ortodoncia. Esta es la fila que casi nunca se enseña, y es la que responde a la pregunta del principio.

Vista lateral derecha en la revisión, cinco años después de retirar la ortodoncia
Vista frontal en la revisión, cinco años después de retirar la ortodoncia: los dientes siguen alineados
Vista lateral izquierda en la revisión, cinco años después, con el retenedor colocado

Entonces, ¿por qué se tuercen los dientes otra vez?

Porque los dientes tienden a volver a su sitio de origen, sobre todo durante los primeros meses. A eso se le llama recidiva, y no significa que el tratamiento se haya hecho mal: es el comportamiento normal de una boca a la que se le ha cambiado de posición todo.

Lo que lo evita es la retención: una vez retirados los brackets o los alineadores, se coloca un retenedor —fijo por detrás de los dientes, removible para llevar por las noches, o ambos— y se revisa periódicamente. En la última fila de fotos del segundo caso puede verse precisamente eso, el retenedor en su sitio cinco años más tarde.

Dicho sin rodeos: la ortodoncia no termina el día que se quita el aparato. Termina cuando el resultado se ha estabilizado, y esa parte depende mucho del paciente.

Y si es para un niño, ¿cuándo hay que venir?

Antes de lo que la gente suele pensar. No hace falta esperar a que hayan salido todos los dientes definitivos: hay alteraciones de la mordida y del espacio que se corrigen mucho mejor mientras el niño está creciendo, como en el segundo caso. Una primera valoración a tiempo no siempre significa empezar un tratamiento; muchas veces significa solo vigilar y elegir bien el momento.

Si tiene dudas sobre su caso o el de su hijo, pídanos cita y lo valoramos sin compromiso.

Las fotografías corresponden a casos reales tratados en Clínica Dental 32 por la Dra. Eva María Azagra. Cada paciente parte de una situación distinta, de modo que estos resultados no son extrapolables a otros casos: el suyo necesita su propio estudio.